Hay besos que suben la temperatura… y luego está el beso de Singapur, una práctica sexual tan curiosa como placentera, que mezcla habilidad, conexión y un toque de misterio oriental. Si no habías escuchado de él, prepárate, porque este beso no se da con los labios, sino con los músculos vaginales.
El famoso “beso de Singapur” también conocido como Singapore Kiss o “abrazo oriental”, es una técnica sexual que consiste en que la persona con vagina contraiga y relaje los músculos del piso pélvico mientras está en penetración.
Este movimiento genera una sensación envolvente y rítmica que estimula intensamente el pene, mientras quien lo realiza también puede experimentar un placer más profundo por el control y la conexión corporal que implica.
La práctica tiene raíces en antiguas tradiciones orientales, especialmente en técnicas tántricas y taoístas, donde se le consideraba una forma de fortalecer el cuerpo, equilibrar la energía sexual y alcanzar un placer más consciente.
¿Cómo se logra el beso?
Aunque suene a talento oculto, el beso de Singapur no es algo mágico ni imposible. En realidad, cualquier persona con vagina puede aprenderlo con algo de práctica y paciencia.
La clave está en fortalecer los músculos del suelo pélvico, los mismos que se trabajan con los famosos ejercicios Kegel. Estos músculos son los encargados de controlar las ganas de orinar, sostener los órganos internos y también de darle ritmo y fuerza a las contracciones durante el sexo.
Practicar los Kegel regularmente (contrayendo los músculos del piso pélvico durante unos segundos y luego soltándolos) ayuda a tener mayor control y sensibilidad. Con el tiempo, se puede lograr que esas contracciones acompañen el movimiento durante la penetración, provocando un efecto envolvente y estimulante.
¿Por qué practicarlo?
Además de ser una experiencia muy placentera, es una forma de comunicación sexual sin palabras. Quien realiza el beso de Singapur puede guiar o marcar el ritmo con su cuerpo, creando una sensación única para ambos.
Además, mejora la conexión con el propio cuerpo, refuerza los músculos íntimos (lo que puede beneficiar incluso la salud pélvica) y da un toque de sorpresa y complicidad a la relación sexual.
Y no solo se trata de provocar placer ajeno, sino también de experimentar el propio. Las contracciones aumentan el flujo sanguíneo en la zona genital, lo que intensifica las sensaciones y puede facilitar el orgasmo.
¿Hay algo que tener en cuenta?
Como todo en la sexualidad, el beso de Singapur no debe verse como una obligación o un truco para impresionar, sino como una exploración divertida entre dos personas que se comunican y disfrutan ampliamente su libertad sexual.
Si se va a practicar, lo ideal es hacerlo en un ambiente relajado, con confianza y con protección.
Si quieres experimentar el beso de Singapur, empieza por conectar con tu pareja, ejercita tus músculos pélvicos, conoce tus sensaciones y practica sin presión. El placer se construye con tiempo, comunicación y siguiendo nuestras redes sociales oficiales; Facebook, Instagram y X.
Fuentes:
- Romo, E. (5 de noviembre de 2025). Qué es el beso de Singapur y cómo realizar esta práctica sexual. Mi bebe y yo. Recuperado de: https://mibebeyyo.elmundo.es/sexualidad/beso-singapur
- Esquivel, B. (11 de abril de 2023). ¿Cuál es el beso de Singapur? El beso más sensual con tu pareja. Central. Recuperado de: https://www.revistacentral.com.mx/bienestar/cual-es-beso-singapur